Los primeros supuestos de los principales trabajos de investigación sobre el liderazgo contemporáneo permiten la deducción de varios aspectos importantes e innovadores:
En primer lugar hay que contemplar varios aspectos de la vida de un líder:
1. EL LIDER SE EDUCA: El líder se instruye, a fin de entender los desafíos del presente. Aprende de la historia y de otros líderes y persuade a sus seguidores a no cometer los errores del pasado. Aun más, él hace un esfuerzo consistente para estudiar los avances que hicieron sus predecesores y generar un nuevo conocimiento que responda a las necesidades en sus áreas de influencia. Por lo tanto, ni su formación ha de ser producto de la improvisación ni su carrera el resultado de acontecimientos personales o políticos.

2. EL LIDER ES VISIONARIO: El líder moderno usa el presente como un el instrumento de corta vigencia, dado que su deber es el de vincular el pasado común hacia un futuro compartido. Si bien debe fortalecer la identidad local, no puede abstraerse de su época, del entorno y los desafíos emergentes en el contexto internacional.

3. EL LIDER DEBE SERVIR PARA LIDERAR: El líder moderno desarrolla una consciencia común, hacia una vocación de servicio compartida. El se sostiene y se enriquece al compartir los frutos del liderazgo, fortaleciendo a todo aquel que interactúa con él.


Todo esto presupone también que los líderes de hoy tienen que generarse la capacidad liderar en una amplia gama de disciplinas y al mismo tiempo mantenerse políticamente astutos y económicamente fiables. Deben ser peritos analistas, y desarrollar una gran habilidad para identificar políticas que sean efectivas y tomen en cuenta los constantes cambios que surgen de análisis empíricos, datos económicos y la necesaria modernización institucional. De la misma forma, estas políticas deben ser demostrables, por lo tanto, deben ser capaces de construir modelos dinámicos de entendimiento, que faciliten el aprendizaje necesario para tomar decisiones cada vez más complejas. Por ende, del estudio de las políticas utilizadas y la praxis en la implementación de las reformas surgen los pilares de la buena gobernabilidad.
Asimismo, tienen que ser administradores competentes dentro de la compleja organización humana y buscar de forma constante los recursos humanos disponibles, los que deben ser utilizados sabiamente. Finalmente, tienen que ser excelentes abogados de sus causas, siendo capaces de articular y construir un consenso político alrededor de su visión. Dadas las innovaciones en las tecnologías de las comunicación, como el aumento en la interdependencia financiera y del destino ambiental y las difíciles exigencias de una gobernabilidad a escala mundial, éstos son desafíos que no tienen precedentes para los líderes contemporáneos. En efecto, los líderes modernos deben ser ciudadanos nacionales y globales al mismo tiempo, capaces de concebir soluciones que no estén restringidas por las fronteras geopolíticas o la esfera estatal.
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Antes que nada, el líder es el que interpreta la realidad. Por lo tanto, el líder es el que hace preguntas abiertas a todos: ¿En qué situación nos encontramos y cómo podemos mejorarla? En este contexto, él y los otros son iguales, buscan responder a estas interrogantes, con la diferencia de que existe un “contrato social” tácito entre el líder y el resto: El líder ejemplifica la realidad mediante su punto de vista y lo somete a debate; explica la realidad según su punto de vista y lo somete a debate realizando preguntas tales como: ¿Qué opinan de esta definición? ¿Se sienten identificados? ¿Son estas necesidades sus necesidades?
¿Cómo surge la visión común? Los sueños y los compromisos son la sustancia básica a partir de los cuales los líderes crean sus visiones. El compromiso surge de la participación de los seguidores hacia el cumplimiento del sueño común. El líder ayuda a formar la visión de todos y se desinteresa de la visión con matices demasiado personales. El sueño (nueva visón) nace de la nueva realidad. A este se le agregan el compromiso, los valores, la ética y la dirección llegando así a una propuesta de la realidad. La necesidad de una visión científica. Se necesita proceder con lógica, impulsar políticas firmes, formar presupuestos eficaces. Al mismo tiempo manejan la parte “artística del liderazgo” que consiste en forjar un compromiso, tomas decisiones éticas, fortalecer a sus colaboradores y compartir con sus seguidores.
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El compromiso es indisociable del trabajo. Esto le presupone definir metas claras y acciones comunes. Por lo tanto, al generar un espíritu de servicio el líder debe crear los nuevos incentivos y promover el logro de las fases planificadas. Solo así es que el logra la suma de las partes que crean el compromiso, de lo contrario, sin compromiso, no hay líder.
Por lo tanto, los líderes no deben atarse a la institución que reciben. La “nueva realidad” va más allá de las estructuras. El crea las instituciones y una vez alcanzadas las metas, el líder debe saber retirarse y dar paso a otros con ideas innovadoras y visión renovada. Pero el compromiso es el que le da continuidad a su labor institucional, a través de los principios morales y una visión ética hacia el largo plazo. Esto no significa ser intransigente en sus ideas, por el contrario, busca en la complejidad de las ideas propuestas la mejor solución para cumplir el cometido. Esta labor se basa en el fortalecimiento del equipo que él formó, donde él permite crecer a sus seguidores, comparte su conocimiento y talentos. Es así que el líder moderno comparte el liderazgo. Sólo a él le compete enseñar y capacitar a otros, practicar el “Empowerment” o fortalecimiento para solidificar las bases del compromiso. El líder se informa sobre sus seguidores y ejerce el arte o habilidad de dar fortaleza a otros. Esto conlleva a que los seguidores sean quienes ponen al líder en la posición en la que se encuentra, aún cuando es un sentimiento retroactivo. Por lo tanto, el líder se educa y educa para él, dónde cada paso atrás es considerado un paso adelante. El líder moderno atiende a los problemas de forma conjunta, dado que otorga la libertad y confianza suficientes para que sus seguidores superen los obstáculos. El líder se concentra en los logros no en los errores. El líder sirve a los demás, los hace mejores.
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Fuente: Documento conceptual del Foro internacional de Liderazgo. Iniciativa conjunta de la Universidad de Harvard, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. |